Soy una plantita
Asumo que es algo de
la edad o tal vez imposición del mercado, pero creo que a esta altura de la
vida a mis veintitantos casi treinta tengo varias plantitas en mi hogar. Algunas
han muerto en el camino, otras se han reinventado y otras se han ido a hogares
amigos para cumplir su función al lado de alguien más. Yo amo las planticas,
creo que influye un poco el hecho de que sean verde en su mayoría, y no tengo
tantas como quisiera pero soy consciente que aún vivo con mi mamá y las normas
de las casa las pone ella.
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| Imagen de Luisella Planeta Leoni en Pixabay |
Las plantas son muy fáciles de cuidar, aunque no debería de decir estos porque hace dos semanas murió mi amada Helena, ellas necesitan amor, agua, algo de sol y atención de que no haya un ser externo que la esté molestando. Contando que ya está plantada en su lugar estable. Las suculentas, que ahora son las más famosas, son mucho más resistentes porque guardan la humedad por mucho tiempo y eso les da la facilidad de adaptarse a prácticamente cualquier entorno.
Un día alguien me
dijo que las plantas están acompañadas de un espíritu de la naturaleza como
hadas, que están ahí para regalarte parte de su energía y como yo lo veo para
cumplir una función específica en nuestras vidas. Habrán personas que no lo
creen o no lo ven así pero estoy segura que concuerdan conmigo en que tener una
plantita en casa cambia por completo nuestro hogar, así esté solo por decoración.
El hecho es que en
estos días de reflexión y encierro he pensado mucho, especialmente en lo que me
rodea, me he cuestionado sobre nuestro ser, aprender más de mi misma y llegué a
la conclusión que somos como plantitas en el jardín del mundo en el que
vivimos. Estamos tan lindos y tan dispuestos a dar en la medida en que sentimos
que es necesario, agradecemos lo que nos dan…esos baños de agua y solo que los
nuestros nos dan día tras día. Lo digo por mí, sé que no todos somos iguales y
que hay quien no valora o no agradece pero eso es un tema de otra conversación.
Que cada persona hace parte del mundo en el que se encuentra para cumplir con
una misión que solo el universo sabe cuál es, que estamos acá para aprender y
para enseñar eso que solo yo (todos y cada uno de los seres con vida que está
en este mundo) puedo o necesito hacer.
Digo que soy una
plantita porque puedo ser tan fuerte como un tronco, flexible como una
enredadera, adaptable como una suculenta, hermosa como una orquídea, hiriente
como una rosa, amenazante como un cactus, provechosa como una penca y a la vez tan
frágil como cualquiera de ellas en el momento en que el sol deje de entrar por
mis poros, el agua de lavar mis ser, el amor llenar mi corazón y la atención
para recordar que todo estará bien.
Somos seres sociables
y por ende necesitamos de estar en relación con el otro, por más autosuficiente
que me haya vuelto siempre una mano amiga caerá bien. Es vital aprender, amar,
enamorar, ayudar, escuchar, sentir, agradecer y dar cada día. Un café siempre
será la mejor excusa para salir de la rutina y disfrutar en nuestro diario vivir.



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